Creo profundamente que las fotografías cambian con el paso del tiempo.
El día de un matrimonio emocionan por lo que muestran; años después, emocionan por todo lo que representan, y es por eso que les llamo "memorias eternas".
Con el tiempo dejan de ser solo imágenes y comienzan a transformarse en una parte irremplazable de la historia de una familia. Y esa es la razón por la que hago este trabajo: hacer fotografías honestas para historias que merecen ser recordadas.


Soy Nati, fotógrafa de matrimonios y publicista de profesión, pero, por sobre todo, soy una convencida de que las personas siempre estarán por encima de las fotografías.

Por eso, más que registrar un matrimonio, mi propósito es acompañarlos a vivir ese día con tranquilidad, para que puedan concentrarse en lo verdaderamente importante: disfrutarlo. Mientras ustedes abrazan, ríen, lloran, celebran y viven cada momento, yo me encargo de cuidar esos momentos para que algún día puedan volver a ellos una y otra vez.

Con los años entendí que una fotografía no adquiere valor el día en que se toma; lo adquiere después: cuando el tiempo pasa, cuando una casa cambia, cuando una familia crece, cuando alguien ya no está. Es ahí cuando una imagen deja de ser un registro y comienza a convertirse en memoria. Creo que por eso me emociona tanto este trabajo, porque sé que algún día estas fotografías contarán una historia mucho más grande que la de un matrimonio.


Fuera de la cámara soy una persona muy hogareña, cercana, algo callada y profundamente observadora. Estoy felizmente casada (también viví mi bride era), adoro a mis perritas Kuky y Pepa, me gusta la naturaleza y conocer nuevos lugares. Disfruto las conversaciones simples, los gestos pequeños —especialmente los inesperados— y esas cosas que muchas veces pasan desapercibidas para los demás, como detenerme a mirar un atardecer que parece un lienzo lleno de colores, observar cómo cambia la luz entre las hojas de un árbol o descubrir que una fotografía puede hacerte volver a sentir. Quizás por eso disfruto tanto fotografiar matrimonios, porque en un mismo día conviven la emoción, la alegría, los nervios, las risas, los abrazos y cientos de pequeños momentos que jamás volverán a repetirse de la misma manera. Y siento un enorme privilegio al poder conservarlos.


Si algún día deciden confiar en mí, me gustaría que sintieran que ese día no solo contrataron a una fotógrafa. Me gustaría que sintieran que encontraron a alguien que entendió la importancia de su historia y la cuidó con el mismo compromiso con el que ustedes la vivieron, porque esa tranquilidad es, para mí, tan importante como las propias fotografías.

Y ojalá que, cuando vuelvan a abrir estas fotografías dentro de muchos años, no solo recuerden cómo fue ese día… sino que puedan volver a sentir exactamente lo que vivieron.

¿CÓMO los acompaño?


Creo que las fotografías más bonitas son aquellas que nacen de manera natural. Me encanta prestar atención a los pequeños detalles, a las emociones y a todos esos momentos que suceden cuando simplemente están viviendo su día. Por eso, mi forma de fotografiar busca registrar la esencia de cada matrimonio tal como es, sin forzar situaciones ni perseguir una perfección que muchas veces no existe. Prefiero imágenes honestas, capaces de conectar con lo que realmente estaban sintiendo en ese instante.


Si bien soy una persona muy organizada en todo lo previo al matrimonio, una vez que llega el gran día mi prioridad es que ustedes puedan disfrutarlo. Me gusta seguir el ritmo natural del evento, acompañarlos con tranquilidad y estar siempre atenta a lo que va ocurriendo, sin generar incomodidades ni interrupciones. La idea es que muchas veces ni siquiera noten que estoy fotografiando, mientras los recuerdos se van construyendo de forma espontánea.


¿Les preocupan las fotos de novios? ¿Sienten que no saben posar o que no tienen ideas? ¡Tranquilos! Eso lo iremos trabajando juntos. Mi intención nunca será que hagan poses incómodas, sino guiarlos de forma natural para que se sientan relajados. Lo más importante es que se miren bonito, se rían, conversen, sean cómplices... porque todo eso ya forma parte de su historia, y ahí es donde aparecen las fotografías más auténticas.

nmperona

acompañamiento


Creo que una buena comunicación hace toda la diferencia durante la organización de un matrimonio. Más allá de los correos o los mensajes por WhatsApp, me gusta que podamos conocernos, conversar y generar la confianza necesaria para que todo el proceso fluya de la mejor manera.


Por eso, los invito a que tengamos una primera reunión por videollamada para hablar un poco sobre ustedes, conocer su historia, los detalles de su matrimonio, lo que esperan de ese día y resolver todas las dudas que puedan tener. Después de vivir mi propio matrimonio, entendí aún más lo importante que puede llegar a ser el feeling con las personas que los acompañarán en un momento tan especial.


Si deciden avanzar conmigo, seguiremos en contacto durante todo el proceso, tanto como ustedes lo necesiten. Mi intención es que no se nos escape ningún detalle y que siempre sientan la confianza de escribirme cuando lo necesiten. Me encanta saber cómo avanzan los preparativos, compartir su entusiasmo y, de alguna manera, vivir junto a ustedes las distintas emociones de este camino. Más que registrar su matrimonio, me gusta sentir que también pude acompañarlos.

ya conocen un poco de mi...

ahora me encantaría conocer su historia.


Si sienten que mi forma de entender la fotografía conecta con lo que buscan para su matrimonio, los invito a que conversemos con calma. Me encantará escuchar cómo imaginan ese gran día, responder sus dudas y acompañarlos desde el primer paso.

Será un gusto conocerlos.

ya conocen un poco de mi...

ahora me encantaría conocer su historia.


Si sienten que mi forma de entender la fotografía conecta con lo que buscan para su matrimonio, los invito a que conversemos con calma. Me encantará escuchar cómo imaginan ese gran día, responder sus dudas y acompañarlos desde el primer paso.

Será un gusto conocerlos.